9 de julio de 2026 · 4 min de lectura
Vitaminas: cuándo hacen falta de verdad

La góndola de vitaminas es de las más grandes de cualquier farmacia, y también de las que más dudas genera. La respuesta corta es que una persona sana que come variado no suele necesitar suplementos.
Ahora bien, hay situaciones donde sí tienen sentido: el embarazo y la lactancia, ciertas etapas del crecimiento, las dietas que excluyen grupos enteros de alimentos, algunas condiciones digestivas y determinados tratamientos prolongados.
El hierro y el ácido fólico son los casos más frecuentes en el mostrador, y también los que peor se automedican. Tomar hierro sin necesidad no da más energía: puede dar molestias digestivas y enmascarar otra cosa.
Lo sensato es sencillo: si creés que te falta algo, un análisis lo dice en dos días. Suplementar a ciegas es caro y, a veces, contraproducente.
Esta información es orientativa y no sustituye el consejo de un profesional de la salud.